No hay causa para que usted no sea feliz. Hay una tendencia programada a colocar limitaciones a nuestra verdadera naturaleza de Ser infinito, y esa cuestión lamentable nos convierte en criaturas finitas.

“El contacto con el césped comunica que el cambio se ha producido y el invierno plano ha terminado, se abren las flores ante los rayos de la mirada que se deleita, pues nada hay en este mundo aparte del veedor y lo visto”.

Cuando la conciencia se centraliza en el mundo cotidiano, se destaca el aparente descenso de su estado integrado puro al estado de las diferencias mentales. En el giro de la mente hacia afuera la persona olvida su naturaleza real.

Que se entienda, no hay tal cosa como una forma infinita. Lo Real no tiene forma propia de sí mismo. Sí Mismo -o la realidad- ni crea, ni sostiene, ni destruye nada. Si observas los pensamientos, poco a poco van desapareciendo. Te conviertes en un observador al no identificarte con tu mente, al mantenerte aparentemente aparte. Al seguir observando, te darás cuenta de que la mente es como un cielo, muy circular, que se va moviendo permanentemente, muy repetitiva, casi maquinalmente. Pasan y pasan los pensamientos, a eso tienes que agregar también los sentimientos, que, al igual que los pensamientos, van y vienen. Pero lo que realmente somos es permanente y no impermanente. Lo permanente, debido a la atención, queda atrapado por la circularidad de pensamientos o sentimientos. En tu vida, practicar la senda significa crear tu propio camino. Lo que hoy en día llaman religión o doctrinas, son buenas palabras que sirven solo para confundirnos y sumergirnos en sueños más profundos. R.Malak

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